Friday, February 16, 2007

Rechazando a lo desconocido

Rechazando lo desconocido.
Por Damian Goldvarg, Ph.D.

Los seres humanos tendemos a acercarnos y abrazar a las cosas que nos gustan y son familiares y a rechazar aquello que nos disgusta por que no lo entendemos, desconocemos, o nos incomoda. Si exploramos aquellas cosas que rechazamos, podemos identificar cosas que van en contra de nuestras creencias, gustos, o valores. Por ejemplo, podemos rechazar comidas que hemos probado y no nos han gustado. Podemos rechazar prendas de vestir de determinados colores o cortes que no son nuestro estilo. Podemos alejarnos de personas con ideas políticas o formas de vida diferentes a las nuestras, o con las que hemos tenido experiencias negativas. Lo que puede ser una gran pérdida en nuestras vidas es cuándo evitamos personas y situaciones que aunque sean incómodas pueden ser fuentes de aprendizaje y crecimiento. ¿Puedes identificar cuáles son las cosas que tiendes a rechazar? ¿Estás convencido que eso que te disgusta tiene razones suficientemente fuertes como para hacerlo? A veces evitamos situaciones porque siempre lo hemos hecho, sin reflexionar y cuestionar porque hacemos lo que hacemos. Es una inercia que nos hace olvidar quiénes somos y qué valoramos como seres humanos. A veces nos convertimos en “robots” que repetimos nuestras rutinas y que no queremos que sean perturbadas de ninguna manera. Eso que es transparente y obvio nos hace olvidar a veces qué es lo realmente importante. Quizás eso que te incomoda es una situación que te confronta con cosas en las que no quieres pensar o con tus propias vulnerabilidades. Por ejemplo, cuando conocemos a una persona que no nos cae bien, algunas veces es porque observamos comportamientos que no nos gustan de nosotros mismos o de alguien cercano, familiar. Es como vernos en un espejo que no queremos ver y que preferimos sacarlo de enfrente de nuestras narices. Otras veces son personas que desafían nuestras creencias y eso puede producir un poco de inseguridad. ¿Qué problema hay que otras personas tengan otras necesidades, creencias, otras percepciones del mundo? El pensar diferente puede ser una fuente de aprendizaje si tenemos la amplitud de criterio y estamos dispuestos a ampliar nuestras perspectivas. He observado que muchas veces los hombres más homofóbicos o que tienen actitudes negativas hacia los homosexuales son los que se sienten más inseguros de su propia sexualidad. ¿Por qué necesitan rechazar en forma tan agresiva a los gays? Muchas veces es porque les cuestiona su propia sexualidad. A veces también observo en la comunidad gay el rechazo a los transexuales. Y creo que se aplica la misma dinámica. Ese rechazo puede ser producto del propio miedo a su parte “femenina”. Quizás rechacemos a personas no sólo de una orientación sexual diferente a la nuestra pero por pertenecer a un grupo étnico diferente del nuestro. Por ejemplo, he escuchado a muchos latinos rechazar a asiáticos sin tener mucho conocimiento de sus costumbres o tradiciones. Creo que un factor clave en el rechazo a lo desconocido es justamente que es desconocido. Lo que no conocemos puede desafiarnos, darnos inseguridad, y por qué no, miedo. Cuándo aprendemos sobre lo que no conocemos y pasa a convertirse en algo más “familiar”, hay más posibilidades que éso que desconocemos sea una fuente de rechazo menor. Te invito a que explores en tu vida cuáles son las cosas y personas que rechazas e identifiques porqué lo haces. Una vez que tengas todas las razones, separa aquello que va en contra de tus creencias fundamentales de aquellas situaciones en las que no encuentras ninguna explicación. Te sorprenderá encontrar que muchas de las cosas que rechazas no tienen una fundamentación profunda y que estas perdiendo oportunidades que pueden dar a tu vida una nueva dimensión.

1 comment:

Miguel Watio said...

Es ciertamente dificil saber que cosa es la que te aleja de algo aparentemente normal. A veces el miedo o la intuición. Otra quizás la própia experiencia (no siempre sabia) nos hace estancarnos. Lo que si es cierto es que existe un "algo misterioso" que nos hace sentir atracción o rechazo hacia algo o alguien. Reflexionando sobre tu comentario te puedo asegurar que la mayor parte de los rechazos hacia algo o alguien sean injustificados, pero quizás tanto como lo puedan ser las atracciones. (Por ejemplo, amor a primera vista... que luego fracasa).