Friday, February 16, 2007

Reaccionando a las sorpresas que nos da la vida

Reaccionando ante las sorpresas que nos da la vida
Por Damian Goldvarg

El sólo hecho de estar vivos implica que tarde o temprano vamos a enfrentarnos con sorpresas, ya sean agradables o no tanto. Podemos prepararnos para enfrentar posibles desavenencias, pero pase lo que pase, la realidad no va a dejar de sorprendernos. Aunque la vida nos puede dar sorpresas muy agradables a las cuales también nos tenemos que adaptar, en este caso, me enfocaré en las sorpresas que preferiríamos no encontrar en nuestro camino. Por ejemplo, el otro día estaba parado en un semáforo esperando para doblar a la derecha y alguien distraído (hablando por celular, por supuesto) chocó a un auto detrás del mío e hizo un choque en cadena. Aunque el accidente acabó siendo nada serio, hizo que mi celular, que estaba ubicado en el asiento de acompañante, volara por los aires. Me bajé del auto pensando que ese día hubiera sido mejor quedarme en casa. Pero ya era tarde. En el instante, mientras me estaba bajando del auto, a la vez que estaba agradecido porque no me habían lastimado, pensaba que tener que lidiar con el auto no me causaba ninguna gracia. Llevar el auto al mecánico no es algo que le guste hacer a nadie. Gracias a Dios no había daños visibles en mi auto, seguí caminando y chequeando los otros tres autos detrás del mío y todos parecían estar bien. En ese momento me sentí afortunado de que dentro de la mala suerte de haber sido chocado por detrás, tuve la buena suerte de que no me lastimara y de que mi auto no hubiera sufrido ningún daño. Pero en ese momento, antes de ver y determinar la gravedad del accidente, pasaron por mi cabeza un montón de ideas. Y esas ideas son las que se nos ocurren cuando nos pasa algo no planificado que produce una ruptura en nuestras vidas. Esa ruptura o “quiebre” de lo cotidiano puede desconcertarnos pero definitivamente llama nuestra atención. Cuando nos pasan este tipo de cosas no nos queda más que evaluar como es nuestra realidad. No nos podemos escapar. Un quiebre o ruptura de lo cotidiano, la mayoría de las veces, no es agradable e implica consumir energías extras, trabajo extra, malasangre, reacciones emocionales con consecuencias en nuestra salud física, emocional o espiritual. Pero los quiebres también son muy buenos maestros. Nos recuerdan lo afortunados que somos cuándo todo nos sale bien, nos recuerda todo lo que damos por hecho, las garantías falsas con las que vivimos y sobre todo lo frágiles que podemos ser.
¿Podemos prepararnos para los quiebres? La mayoría de las veces el quiebre es menos importante que nuestra reacción al mismo. Es decir, que lo que nos pasa es lo que nos pasa, pero el significado que le damos a lo que nos pasa es lo que hace la diferencia. Como resultado del accidente podría haberme sentido una víctima, y no lo hice. Me sentí tan afortunado de que no le hubiera pasado nada a nadie , ni a los autos que seguí mis planes para la noche porque no quería llegar tarde. Y eso que hubiera tenido una muy buen excusa para llegar tarde! Los que me conocen saben que no me gusta llegar tarde a ningún lado. Ni siquiera intercambié los teléfonos. Pero les mentiría si les dijera que lo que pasó no me hizo reflexionar. Me puse a pensar en muchas cosas, sobre como nos puede acontecer cualquier cosa en cualquier momento, sobre la suerte y la mala suerte, sobre posibles reacciones ante una situación inesperada, sobre como necesitamos que nos pase algo para detener la “máquina”; ese vivir como autómatas, y mirar alrededor para darnos cuenta de lo afortunados que somos. A fin de cuentas, tengamos lo que tengamos, pase lo que nos pase, la posibilidad de dar nuestro propio significado a los sucesos nos da poder para relacionarnos con esos hechos de una manera más saludable y relajada. Si el accidente hubiera sido más serio quizás mis conclusiones serían diferentes. De todas maneras, en cualquier caso, creo que lo más importante ante los quiebres, es recordar que le podemos dar el significado que queramos, evaluar la situación y actuar con la ayuda de los que nos quieren sin ponernos en lugar de víctimas y tomando responsabilidad por recomponernos de la sorpresa con dignidad, energía, paciencia y perdonando a los otros y a nosotros mimos.

No comments: