Expectativas: Cuándo lo que esperamos de los otros no sucede
Por Damian Goldvarg
Para poder vivir en sociedad es necesario desarrollar acuerdos con la gente que nos rodea. Esto nos permite poder convivir con relativa armonía y satisfacer nuestras necesidades mutuas. Hay acuerdos que se discuten abiertamente y otros que no, que se dan por obvios. El problema es cuando eso que damos por obvio, no lo es tanto para los otros. Para poder satisfacer nuestras expectativas, es decir, lo que nosotros esperamos de los otros, el primer paso es claramente definir qué es eso que esperamos. No podemos pretender que los otros puedan leer nuestra mente. Si no somos claros en relación a lo que necesitamos de los otros, no podemos esperar que satisfagan esas necesidades. Veamos algunos ejemplos. Si quedamos en encontrarnos con un amigo, le podemos pedir que nos llame al teléfono celular si se va a retrasar para saber qué está pasando y por qué no llega a tiempo. Pero si nosotros no hacemos ese pedido, quizás nuestro amigo considere obvio que no está llegando a tiempo porque está retrasado y que no necesita llamarnos para avisarnos porque nosotros nos daremos cuenta de eso. Me pueden decir que llamar por teléfono para avisar que llegaremos tarde es un acto de cortesía y respeto mutuo y que esperar que nos llamen si están retrasados es algo obvio que no necesita pedirse. Pero… ¿es tan obvio? ¿Cuándo tú te retrasas, llamas para avisar que no llegarás a tiempo? Veamos otros ejemplos. Para nuestro cumpleaños esperamos que nuestros amigos cercanos y familiares se acuerden de nosotros y nos llamen para saludarnos. Pero si no nos llaman, es porque quizás se olvidaron. ¿Qué significado tiene eso? ¿Qué no somos importantes para ellos? Si no nos llaman, ¿tenemos derecho a enojarnos? ¿Es necesario que le hagamos saber a la gente que nuestro cumpleaños es importante para nosotros y que esperamos que nos llamen? Quizás hay personas a las que no les importa mucho que les llamen para saludarles y tampoco llaman a otros. Por lo tanto, el no llamar a sus amigos o familiares para su cumpleaños no tiene un significado importante para ellos pero puede tenerlo para los otros. Si tenemos un examen importante o una experiencia en nuestras vidas que es única o desafiante, también esperamos que los que están cercanos a nosotros demuestren algún tipo de interés y nos llamen para alentarnos, desearnos suerte o preguntar cómo nos fue. Pero si eso no sucede, puede ser que nos desilusionemos, o cuestionemos nuestras relaciones. Lo que me pregunto es hasta qué punto es realista tener estas expectativas. Algunas de estas expectativas tienen que ver con el interés de los otros a nuestra persona. Pero que no hagan lo que nosotros esperamos, ¿significa que no nos quieren o que no somos importantes para ellos? Quizás sea necesario explorar un poco más nuestras reacciones y averiguar qué es lo que llevó a los otros a tener ese comportamiento que nosotros no esperábamos. A lo mejor sólo se olvidaron. Todos somos humanos, cometemos errores, y tenemos olvidos. Diferentes personas tienen diferentes formas de demostrar su cariño e interés en nosotros. Lo que sería un comportamiento natural para nosotros, puede que no lo sea para los otros. Saltar a conclusiones rápidamente puede llevarnos a desarrollar ideas equivocadas. ¿Qué podemos hacer para evitar esto? Primero clarificar con los otros cuáles son nuestras expectativas, que es lo que esperamos y si eso no sucede preguntar las razones por los comportamientos de los otros. Es decir, poder entender por qué hicieron o no hicieron algo. El entendimiento de los otros puede evitar que saltemos a conclusiones erróneas y desarrollar relaciones saludables. Finalmente, es importante explicar a los otros porqué esperamos lo que esperamos e intercambiar promesas sobre qué comportamientos nos comprometemos desarrollar en el futuro y que es también lo que esperamos de los otros en ese futuro.
No comments:
Post a Comment