Viviendo en el Presente
Por Damian Goldvarg, Ph.D.
Estamos tan ocupados, corriendo todo el día, que no nos detenemos a disfrutar del presente. Nuestra vida transcurre frente a nuestros ojos como una película de la cual nosotros a veces somos más espectadores que protagonistas, más actores que directores. Vivimos preocupados por el pasado, por lo que ya pasó, lo que no podemos cambiar y lo que nos enoja, molesta, angustia y eso nos da excusas para hacer o no hacer cosas hoy. O vivimos pensando en el futuro, lo que va a venir y cuán felices vamos a ser cuando perdamos peso, tengamos un mejor trabajo o un mejor jefe, un auto más bonito, una casa propia o una casa más grande, una pareja, o cualquier cosa que querramos para nuestro futuro. O nos preocupa que no podamos hacer algo que tenemos que hacer, pagar una deuda, enfermarnos, perder una relación. Y nos olvidamos del presente. De lo que nos está pasando hoy. Vivir en el presente requiere detenernos y reflexionar. ¿Qué estamos sintiendo, pensando, experimentando? Requiere prestar atención alrededor nuestro y estar agradecidos por todo lo que tenemos en nuestra vida. Requiere prestar atención cuando comemos y disfrutar la comida en vez de engullirla. Prestar atención es una de las claves para vivir en el presente. Prestar atención a nuestros cuerpos cuando estamos haciendo el amor.
En vez de estar pensando lo que tenemos que hacer más tarde, enfocarnos en los sentidos, en el tacto. Prestar atención a la gente que nos ama cuando se acercan a hablar con nosotros. A callar nuestra voz interna para estar realmente atento a lo que los demás tienen que decir, sin interrumpir o tratar de convencer a los otros, pensando que siempre tenemos la razón o que tenemos algo importante que decir. Vivir en el presente requiere estar dispuesto a dar esa atención a los otros. Vivir en el presente significa detenernos y apagar el “automático”. Los pensamientos que siempre tenemos sobre las cosas que nos hacen ver la realidad de una determinada manera sin darnos oportunidades para ver nuevas posibilidades. Llamamos “automático” a esos pensamientos que a veces nos controlan y que hacen que vivamos nuestra vida casi como robots, ocupados, muy ocupados desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir esperando que llegue el fin de semana o las vacaciones. Y cuando llega el fin de semana o las vacaciones no nos podemos relajar. Nuestro “automático” sigue funcionando y nuestros pensamientos se enfocan en cómo estará todo en el trabajo o que pasará cuando volvamos. Apagar el “automático” requiere detener conscientemente esos pensamientos que nos controlan, respirar hondo, y mirar alrededor nuestro para darnos cuenta de lo maravilloso que es estar vivos.
Hay varias maneras de estar presente. Una es meditando. Cuando meditamos tratamos de detener nuestros pensamientos y enfocarnos en nuestra respiración. Nuestro cuerpo puede ser un aliado muy grande en ayudarnos a estar presentes. Por ejemplo cuando bailamos o hacemos ejercicio físico si ponemos nuestra atención en la música y no en nuestros pensamientos, podemos estar presentes ya que no es fácil prestar atención a nuestro cuerpo, la música y los pensamientos todo al mismo tiempo.
A veces estar presentes requiere que no hagamos nada. Hacer nada. Parece que es un concepto muy difícil de entender para mucha gente. Es una pérdida de tiempo! Es que a veces cuando enfocamos nuestra atención en el presente en ese momento sentimos que no estamos haciendo nada “productivo” (en el sentido de hacer algo práctico, valioso para los otros). Solo disfrutando del presente. Por ejemplo si estoy en la playa y me tiro a descansar, no hago nada, solo sentir el viento en mi cuerpo, el calor del sol y el ruido de las olas. Si estoy caminando en la naturaleza, me detengo un minuto a escuchar el ruido de los pájaros, y observar el color de las plantas y no hago nada solo estar presente a mi experiencia. Te invito a que estés más presente en tu vida, que estés más presente a lo que estás haciendo pero sobre todo a la gente que te ama.
No comments:
Post a Comment